10 ideas – que parecen magia – para implementar dentro de las estrategias de regreso a la escuela

Volver a la escuela puede ser emocionante, pero para los estudiantes con DIS, algunos sonidos, olores y sensaciones que vienen con ella, pueden ser sobrecogedores.

Acá exponemos algunos de los retos que pueden presentarse, acompañados de ideas sobre cómo trabajarlos con padres y educadores.

Las clases

El reto: los estudiantes con DIS pueden tener dificultades a la hora de sentarse y quedarse quietos. Es probable que golpeen objetos, mezan sus sillas o pateen los escritorios cercanos.

¿Cómo ayudar?

Puede ayudar tener una banda elástica gruesa amarrada en las patas delanteras de la silla para que la estiren con los pies o le hagan presión. También usar un cojín abullonado que le permita balancearse sobre él estar sentado. Es importante tener presente que este tipo de soluciones no deben afectar a quienes están alrededor.

Clases de música

El reto: algunos niños con DIS son muy sensibles auditivamente. Esto puede hacer que el sonido producido en clases y ensayos se vuelva difícil de manejar.

¿Cómo ayudar?

Abrir la posibilidad de que los chicos con esta dificultad puedan usar audífonos o tapones para disminuir el sonido o en caso de que no los tenga, que pueda sentarse junto a una puerta o ventana que esté abierta.  Crear una señal “secreta” entre el profesor y el estudiante, para que al estudiante hacerla, pueda salir un pequeño periodo de tiempo o que el estudiante solo asista a una parte de la clase.

Descanso

El Reto: Estos chicos pueden tener dificultades a la hora de controlar su cuerpo y su motricidad gruesa. Como resultado, pueden ser muy bruscos o maltratar a sus compañeros y en algunos casos, puede que los juegos no fluyan fácilmente debido a esto.

¿Cómo ayudar?

Ser sumamente específico con el niño. Señalarle qué movimientos pueden ser muy fuertes, qué cosas pueden molestar a los demás, qué puede volverse pesado para los otros, además, pensar en juegos o actividades donde no haya contacto pero sí interacción, como carreras o escondite y sugerírselas al niño para que las proponga en el descanso.

Atención a tableros o proyecciones

El reto: la contaminación visual puede ser un serio distractor para los niños con DIS. La atención que debería estar dirigida al tablero o a las proyecciones puede ser capturada por los objetos que están alrededor de este o por los chicos que están entre el tablero y el niño.

¿Cómo ayudar?

Permitirle al estudiante sentarse lo más cerca posible del tablero o de las proyecciones. Hablar con el profesor o facilitador para que remueva tantas cosas como sea posible del entorno más cercano del punto focal deseado.

Escribir

El reto: para los niños con problemas en su motricidad fina puede no ser sencillo escribir letras o números. También se les dificulta medir la fuerza que aplican a los instrumentos de escritura. Mientras unos lo hacen muy suave y no se ve claramente lo que han escrito, otros pueden romper las hojas o inclusive los lápices o colores.

¿Cómo ayudar?

Existen elementos como las gomas de agarre para lápices que pueden hacerles más fácil esta posición y les permiten medir con mayor precisión qué tan fuerte están agarrándolo. El papel con líneas y cuadros más amplios también puede ser de gran ayuda, para que vayan afinando este proceso a medida que van creciendo.

Almuerzo y cafetería

El reto: desde espacios llenos de compañeros, hasta olores y sonidos sorpresivos que inundan el lugar, la hora de alimentarse puede ser de las más complicadas para un niño con este tipo de dificultades.

¿Cómo ayudar?

Este tema hay que personalizarlo tanto como sea posible. Hablar con cada niño y tratar de entender qué es lo que más se le dificulta de este momento. Hablar en el colegio de espacios más calmos, que no estén al lado de las canchas o los sitios donde hay más bulla o chicos corriendo y pasando intempestivamente.

Clases de arte

El reto: para los chicos que tienen un tacto o un olfato más sensible, las clases de arte pueden ser muy estresantes. Manos sucias o untadas, la textura de los implementos y los olores de los mismos, pueden volverse muy incómodos y generar rechazo a este espacio por parte del niño.

¿Cómo ayudar?

Lo primero, como siempre, debe ser informarle sobre la situación al profesor o tutor. Puede pedírsele que haya una mesa o espacio donde los materiales con los que se trabaje sean menos ensuciadores, como hojas de colores, cuentas, lanas y demás. A medida que el estudiante vaya tomando confianza, empezar a ofrecerle, gradualmente, materiales con texturas más complejas, como masillas, pinturas de dedos, etc.

Puestas en común o mesas redondas

El reto: sentarse muy cerca a los niños mientras se está quieto puede ser un momento estresante para aquellos a los que no les gusta ser tocados u observados fijamente.

¿Cómo ayudar?

Dar al niño objetos que pueda manipular y le ayuden a regular el estrés que se genera con la cercanía de otros estudiantes. A algunos niños les ayuda sentarse en su propio tapete o cojín. Estos genera un límite y les pueden ayudar a relajarse. La textura en sí misma puede ayudarle a tener la descarga sensorial necesaria para que se regule el estudiante. Sin embargo, para no generar una situación de individualización (que sea el único sentado en tapete o cojín), puede haber de estos elementos disponibles para varios estudiantes.

Actividad física dirigida

El reto: pitos, gritos, cantos, balones rebotando y demás, pueden ser muy incómodos para los niños que tienen sensibilidad auditiva. Y como las dificultades de procesamiento sensorial pueden afectar las habilidades motoras, también es un reto ejecutar actividades que sean con balones o incluyan correr o saltar.

¿Cómo ayudar?

Sugerir el uso de tapones de oídos y audífonos aislantes para bloquear los ruidos. Tener información antes de las clases sobre de cuál será la dinámica a grandes rasgos, para hablarlo con el niño antes de que salga para el colegio, o saber, por lo menos, cuáles serían los días más agitados. Mantener un diálogo permanente con el colegio para que tengan presente la situación del estudiante. Esto traerá beneficios para todos los ámbitos en los que se mueve el estudiante, pero sobre todo en este donde hay tantos estímulos.

Obras de teatro, actos y eventos

El reto: la gran variedad de estímulos externos y de cosas fuera de la rutina o desconocidas que puede haber, en una presentación de teatro, por ejemplo  pueden sobrecoger al niño,

¿Cómo ayudar?

Es indispensable el apoyo el colegio en estos casos como se ha mencionado anteriormente. Los profesores o auxiliares pueden ayudar a encontrar un puesto  para el niño donde se sienta menos fuerte el ruido, pueda recostarse en una pared o pueda tener cómo mirar hacia afuera para ir regulándose a medida que se va saturando. También puede ser útil llevar consigo algún elemento permitido por el colegio para bajar el estrés.

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